martes, 11 de octubre de 2016



Tenía tan mala memoria que,
Se le olvidó que tenía tan
Mala memoria y,
De repente  se acordó de todo…



La Selva que una vez más nos regala su  Dieciocho Grande. La vieja casona que como una  cálida matriarca de brazos extendidos y corazón palpitante,   nos abre sus puertas. Generosa y cálida,  discreta y cómplice,  a nosotros,  a sus hijas e hijos pródigos; ávidos de amor y amistad.
Y… De repente olvidamos que tenemos mala memoria y… de repente, con el júbilo mezclado  con la congoja;  lo recordamos todo, o mejor dicho, casi todo…


Y en la Selva de Osiel  recordamos que una vez, no hace tanto, fuimos jóvenes y felices. Y que, de tanto trepar hasta el cielo,  nuestros  rostros y manos se  bañaron de estrellas…

 El sábado 8 de marzo, la Selva estaba bordada de astros titilantes y fulgurantes cometas. Un haz  de luz resplandeciente se llamó Héctor  Herrera. Venía de la mano de su luminaria Beatrice, desde una lejana constelación, por allá desde la antigua y lejana Europa. Y de sopetón nos recordamos de ti, nuestro amado Víctor. Víctor Jara y tu amor por tu raza, por tu clase marginada. Víctor Jara y tus poemas y tu canto. Héctor Herrera con su luz diáfana, te  distinguió  entre los otros amortajados. Eran niños, jóvenes, mujeres, ancianos; todos aniquilados por la misma mano perturbada y asesina. Estabas con tus hermosos ojos abiertos como para no olvidar el rostro de tus verdugos, con tu espalda perforada y tus manos reventadas. Héctor no quiso que fueras un desaparecido más y desafiando al miedo y a la muerte,  junto a Joan te acostaron por fin en una cama de tierra.

Y en la Selva de Osiel  recordamos que una vez compartimos los mismos sueños, que raptamos la luna para  alumbrar el camino  y,  adueñándonos del sol,  dispersamos sus rayos para irradiar  su calor. 

La Luisa Stagno con su amigo Renzo  Sánchez cuchichean entre los árboles. Alberto Ríos le habla de la importancia de la  Reforma Universitaria a un conjunto de centellas. Sergio Moris, perfuma el cielo entero con su humeante parrilla. Alvar Herrera,  entre las nubes busca el blanco perfecto con su máquina fotográfica para inmortalizar la fiesta.

Y nosotros, los de la mala memoria ––   Aquí estamos, en la Selva de Osiel –– Abrazándonos ––  Riendo ––  Bailando –– Queriéndonos –– Nosotros, los que de repente nos  acordamos  de todo ––  Nosotros, los que felizmente  se nos olvidó,  olvidar…

IRIS ACEITON 























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