miércoles, 5 de agosto de 2015



Toronto, 27 de Julio de 2015

Sr. Emilio Daroch Fernández
Presidente de la Corporación Solidaria UTE-USACH
Santiago

Estimado Emilio,

En el centenario del nacimiento de nuestro querido y recordado Rector Enrique Kirberg un grupo de ex alumnos de la UTE residentes en Toronto y Montreal, Canadá, hemos querido hacernos presentes con nuestro saludo en esta ocasión tan especial. En primer lugar vaya nuestro saludo para la querida Inesita Erazo y su familia y nuestro saludo también para las autoridades, académicos, funcionarios y estudiantes presentes en este acto.

En este centenario celebramos el legado de un hombre excepcional. El legado de Enrique Kirberg. Un legado de entusiasmo, de fuerza renovadora y compromiso con las nobles causas de la sociedad. El Rector Kirberg dirigió la Universidad con valentía, pasión, sabiduría, e imaginación en un período histórico para el país y para la Universidad.

Su paso por la vida universitaria dejó una estela de logros impresionantes. La matrícula en la Universidad se amplió de 9.000 a 33.000 estudiantes, se crearon carreras cortas y los Institutos Tecnológicos llegaron a cubrir casi todo el territorio nacional. En un período de poco más de cuatro años - abruptamente interrumpidos por el golpe militar -, el porcentaje de obreros y de hijos de obreros y campesinos entre los estudiantes de la Universidad aumentó de 5,4% a  30 %”.

El programa de educación universitaria para trabajadores, desarrollado bajo el liderazgo del Rector Kirberg, dentro de los alcances del Convenio CUT-UTE, fue un proyecto de dimensiones históricas. No solo se establecieron mecanismos para el ingreso directo a la Universidad de trabajadores e hijos de trabajadores que estuvieran en posesión de su licencia media, sino que se crearon Cursos de Nivelación, para aquellos trabajadores que no cumplieran con los requisitos de ingreso.

Con el bullente impulso de la movilización estudiantil durante el período de la Reforma y bajo el liderazgo del Rector Kirberg, la Universidad fue renovada. Se modernizó y democratizó su estructura, se racionalizaron sus planes de estudio, se estableció la carrera académica, se contrataron profesores de jornada completa, se auspiciaron programas de perfeccionamiento a los académicos, se ampliaron y reorganizaron las bibliotecas, se incentivaron las artes y se dio un impulso definitivo a la investigación como actividad primordial en la vida universitaria.

En 1968 los profesores de jornada completa no alcanzaban a 500. En 1973 superaban los 2.500. En 1966 había solo 13 profesores realizando investigación en toda la Universidad trabajando bajo condiciones muy desfavorables y se había logrado publicar apenas una docena de trabajos en el extranjero. En 1971 había ya 124 investigaciones en curso y se había  publicado más de 100 trabajos en el extranjero.

La labor de extensión de la Universidad hacia la comunidad recibió también un gran estímulo bajo el liderazgo del Rector Kirberg. Las Escuelas de Temporada en especial tuvieron un resurgimiento extraordinario. De una matrícula de 3.570 estudiantes en 1969, se llegó a 52.000 estudiantes en cursos de temporada en 1973. La cadena de emisoras de la Universidad incluía estaciones en Antofagasta, Copiapó, La Serena, Santiago, Concepción, Temuco y Valdivia. El Departamento de cine había producido ya 4 documentales, bajo la dirección del recordado cineasta Fernando Balmaceda y la Universidad se preparaba también para inaugurar su propio canal de televisión: UTE TV 11.

Varios de nosotros tuvimos la fortuna de trabajar directamente con el Rector Kirberg, en el período luminoso y bullente de la Reforma Universitaria. Trabajar directamente con Enrique Kirberg como jefe fue, en mi caso personal,  una experiencia enriquecedora. Dotado de una mente brillante, Kirberg actuaba además con una energía y dinamismo contagiosos. Pero sobre todo, irradiaba respeto y cariño de quienes le rodeaban. A su personal carisma, unía un especial sentido de humor y llevaba además su cargo con mucha dignidad. Sobradas razones tenía Fernando Castillo Velasco cuando decía que Don Enrique “era un hombre muy elegante por dentro y por fuera”.

La Universidad de Santiago de hoy y las Universidades regionales, que nacieron del desmembramiento de la Universidad Técnica del Estado, son herederas del legado de un hombre excepcional: Enrique Kirberg, quien se entregó con pasión a la noble tarea de construir una Universidad nueva, con bases claras de su justa misión en la sociedad.

Aparte de sus innegables dotes de líder y dirigente, su carisma, su sentido del humor y su caballerosidad,  Enrique Kirberg fue además un ser humano especial. Al conocerse detalles del vil ataque a la institución universitaria, luego del golpe militar, uno no puede sino asombrarse de la bravura de un Rector que enfrentó con valentía y sin armas, el ataque de efectivos de un ejército y tuvo una condición humana ejemplar para velar en todo momento por la seguridad de su gente. Luego de iniciarse el bombardeo de la casa central, en medio de la balacera, entre el polvo y el humo, el Rector se arrastró a una ventana y agitó una camisa blanca, para lograr un alto en el fuego y permitir la salida segura del personal desde la sitiada Casa Central.

Por esto, desde la distancia, levantamos las banderas de la UTE para rendir un justo homenaje y celebrar la vida y el legado de un hombre excepcional. Nuestro Rector, nuestro amigo, nuestro inolvidable compañero de luchas, Enrique Kirberg.

En representación de un grupo de ex alumnos de la UTE residentes en Toronto y Montreal, Canadá: Julieta Carrasco, Luis Carrasco, Alfonso Grau, Raúl Hermosilla, Carmen Isaza, Adolfo Silva y Juan Vera Gandulfo.

Fraternalmente,

Tomás Ireland

Ingeniero metalurgista, ex director de la Escuela de Ingenieros
y ex secretario general de la Universidad Técnica del Estado


SALUDO DE SERGIO BITAR CHACRA, COMPAÑERO DE PRISION A LOS 100 AÑOS DEL NATALICIO DE ENRIQUE KIRBERG B.

KIRBERG RECTOR Y AMIGO



Es un honor transmitir mis sentimientos de admiración y cariño a Enrique Kirberg, a los 100 años de su nacimiento, honor que agradezco a quienes me solicitaron estas lineas , a pesar de no encontrarme en Chile, para acompañar a Ines , su familia, colegas, amigos y compañeros y compañeras.



Los cualidades  de cada persona  se miden en sus momentos críticos de sus vidas. Uno mismo no se conoce a si mismo mientras no encara situaciones excepcionales para sobrevivir.  Fue en esas condiciones extremas  cuando  pude conocer y apreciar el valor de Enrique Kirberg.

Con la perspectiva de mas de 40 años, confieso que siento alegria  de haber compartido con él  tiempos dramáticos  e inolvidables de nuestras vidas.

Qué mejor que mi  vivencia directa para contarles de  su carácter y valorar su impronta. Creo ser la persona que mas tiempo ha dormido junto a Kirberg, fuera por cierto de su esposa Ines.  En las barracas del campo de prisioneros politicos de Dawson nos tocaron literas contiguas, en las camas de arriba. Las condiciones de vida, físicas y psicológicas, eran durísimas. A las 6 am nos obligaban a prepararnos para el  trabajo forzado. Cargábamos  postes, cavábamos el terreno  con chuzos y palas, instalábamos  un tendido eléctrico, cargábamos sacos o grandes piedras. Regresábamos cansados y con hambre,  y dormíamos sobre un colchón cubierto por una frazada áspera y gris. Estábamos desconectados de nuestras familias, a diario se pegaban noticias en diario mural  de muertes  q se vestían de falsos enfrentamientos.

En tales  circunstancias, Enrique  jamás emitió una queja, jamás se vino abajo, mantuvo firmeza y dignidad. Por el contrario, infundia animo a los demás.  Dirigía mi  cuadrilla de trabajo forzado y nos instruía cómo efectuar el alineamiento de los postes.  Nos exigía cumplir. Y arreciaban nuestras protestas ... ¿Para que quieres cumplir con los que te apresan, Enrique..? El trabajo hay q hacerlo bien, respondía, nosotros somos mejores.

En medio de las penurias mantenía disciplina y gran rigor y orden. A  veces se excedía y  provocaba nuestras bromas. Para sobrevivir,  el humor es fundamental. Tras su litera colgó, a poco llegar, un calendario elaborado por el mismo. Decía que le permitía constatar que cada vez quedaba menos tiempo de prisión,  y hacia sus cálculos optimistas: saldremos en tantas semanas . Yo siempre miraba su calendario antes de acostarme, y una noche lo hice con agrado tras constatar que por marcar feriado no deberíamos salir a colocar postes o cargar sacos y grandes piedras. Pero no fue así, Enrique se levantó a la misma hora, yo me atrasé y le reclamé por despertarme, siendo feriado. No es feriado , me contestó,  y entonces¿ por qué lo tienes  marcado como domingo?,  le recriminé sorprendido .. Ahhh, respondió,  porque es mi cumpleaños.

Mas tarde nos trasladaron  a los campos de concentración  de Puchuncavi y Ritoque. Ambos fuimos expulsados despues, y nuestro exilio se inició en EEUU,  invitados por universidades de ese pais. Compartíamos el trabajo político, también con Orlando Letelier , quien salió de Dawson a Washington, donde vivió hasta su asesinato en 1976. .Enrique nos fue a visitar a Boston cuando recién llegó y en innumerables ocasiones los visité en N York, donde el escribió un libro sobre educacion y dictó  seminarios en la Universidad de Columbia,  sobre su experiencia de conducción universitaria.

En la prisión aprendimos a actuar unidos,   subordinar las diferencias de partido o las disputas ideológicas a un  interés superior, respetando las experiencias y posiciones de cada uno, a luchar por la democracia, cuidarla y perfeccionarla a diario.   La tragedia del fracaso nos enseñó que para avanzar había  que ponerse de acuerdo , sin caer en utopismos ni  intransigencias, dialogando con convicción. Y en ello Enrique fue un ejemplo . Y ese ejemplo tiene valor en todos los tiempos,  hoy también.

También Kirberg  nos enseñó a querer lo que uno hacia. Fue un pionero en su universidad. Su amor por la UTE era permanente. Nunca lo vi cejar en su compromiso por recuperar ese proyecto, a pesar de los golpes de la dictadura por desarmar la Universidad y someterla.

Hablaba de cómo proseguir, cómo servir a  los jóvenes de menores recursos y contribuir al desarrollo técnico de Chile. Por esas cualidades fue respetado tanto por sus compañeros de prisión y de exilio, y   como profesor y rector de la universidad.

 Y ese ejemplo es una guia para los que hoy  construyen una universidad de calidad, al servicio de las necesidades  de Chile,   privilegiando las  oportunidades  a los jóvenes  de familias modestas , para desarrollar sus talentos y generar mas igualdad.

Mis saludos afectuosos y los de mi esposa, María Eugenia, a Ines y la familia Kirberg, a alumnos, profesores, amigos y colegas. Y de nuevo , felicitaciones por la iniciativa

Muchas  Gracias



 Sergio Bitar